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20 julio, 2006

Jueves 20 de julio de 2006
No hay mañana sin ayer (VII)

Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social


Iniciamos esta serie de artículos preguntándonos qué había ocurrido en la historia de Arica y Parinacota desde 1929 a la fecha, en relación a cuatro factores: a) La visión de la defensa de la soberanía; b) La vinculación al desarrollo nacional; c) La descentralización; y, d) El apoyo del Estado central.

Hemos visto el giro favorable para la integración subregional que presenta la nueva visión de defensa de la soberanía nacional de las Fuerzas Armadas y el Estado chileno. También hemos asistido a la aprobación de la Cámara de Diputados de la Región de Arica y Parinacota.

Quedan, sin embargo, dos factores que aún están pendientes. Los temas de la vinculación de Arica al desarrollo nacional; y, el apoyo del Estado central para el desarrollo de una nueva estrategia regional.

El Estado central está en deuda con Arica.

No bastará solo con crear formalmente la Región de Arica y Parinacota. Haber mantenido alejado al Departamento de Arica del desarrollo nacional durante 30 años (período de sustitución de importaciones), después 17 años (proceso de desindustrialización de la dictadura militar) y luego 16 años al margen del proceso de globalización y modernización (durante el proceso de transición a la democracia), es un costo enorme que hemos tenido que pagar ariqueñas y ariqueños y la gente de Parinacota.

La Presidenta Michelle Bachelet podría saldar esta deuda histórica que tiene todo el país con nuestra ciudad, otorgando las posibilidades económicas que la región necesitará para hacer efectivos nuestros sueños.

Las capacidades las tenemos nosotros y estamos alumbrados por las mismas estrellas que iluminaron hace 10.000 años a nuestros antepasados de la cultura Chinchorro.

La ubicación geográfica estratégica privilegiada de Arica nos refiere directamente a Maastrich, ciudad enclavada entre Holanda, Bélgica y Alemania, que quedó profundamente dañada después de la Segunda Guerra Mundial. Sus regiones colindantes fueron prácticamente arrasadas por los bombardeos. Sin embargo, fue el lugar donde se constituyó formalmente la Unión Europea y es hoy, una de las ciudades más prósperas de Europa y de interconexión entre Holanda, Bélgica, Alemania, Francia y otras ciudades europeas.

Un gran desafío para todas y todos los habitantes de Arica y Parinacota.

13 julio, 2006

Jueves 13 de julio de 2006

No hay mañana sin ayer (VI)

Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social


Del enclave a la integración, del centralismo a la descentralización.

Un paso clave en el giro de la política de defensa de la soberanía lo menciona públicamente en Arica, el 9 de julio del año pasado, el ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile, general Juan Emilio Cheyre Espinosa, quien en compañía del ex Presidente Lagos convoca -en la ceremonia de Juramento a la Bandera - a los conscriptos, pero también a los civiles-, a ser héroes y heroínas del siglo XXI, en la lógica de la Integración Regional, el Desarrollo, la Democracia y la Paz.

Formalmente, esta nueva concepción posibilita y viabiliza la creación de la nueva Región de Arica y Parinacota. Y abre un gran portal para vincular a Arica al proceso de globalización y modernización que se vive en el resto de Chile, desde hace 16 años. Este hecho sustantivo, será lo más relevante que le ocurrirá a Arica y Parinacota en los últimos 50 años de su historia, pues permitirá vincularnos al modelo de desarrollo armónico que hoy vive el resto de Chile. Lo mismo ocurrió con las medidas que impulsó el Presidente Carlos Ibáñez del Campo en 1958, hace exactamente 48 años.

La concepción de defensa de la soberanía nacional en zonas de fronteras a partir de la Integración, Desarrollo, Democracia y Paz, en el mundo globalizado y moderno que nos toca vivir, sustenta un nuevo piso, una base, para el desarrollo regional de la futura Región de Arica y Parinacota y abre un portal de enormes posibilidades para que Arica se conecte definitivamente al desarrollo nacional por el cual el país atraviesa y proyecte la integración subregional y continental.

Alguien podría decir que el tema de la integración no es nada nuevo en el discurso de los líderes regionales e incluso en la acción gubernamental. Sin embargo, y como lo hemos demostrado en los artículos anteriores, la integración está estrechamente vinculada a la política de soberanía en las fronteras, y no habrá jamás integración en una política de soberanía de fronteras que ponga el acento en lo que hemos denominado "el posicionamiento o enclave militar" y lo que ha cambiado es precisamente ese hecho sustantivo. Por otro lado, está el hecho de que esta concepción la fundamentan ahora las Fuerzas Armadas y particularmente el Ejército de todos los chilenos y expresa una nueva concepción de la política de Estado.

06 julio, 2006

Jueves 6 de julio de 2006

No hay mañana sin ayer (V)

Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social

La visión de defensa de la soberanía vinculada al desarrollo y potenciamiento de la región integrándonos económicamente a la subregión, propiciada centralmente por el Presidente, general Carlos Ibáñez del Campo, fue en la historia de Arica un "veranito de San Juan" que duró entre 1958 y 1973.

A partir de 1973, se repuso la visión de entender la defensa en estas tierras soberanas de Chile, como "de posicionamiento o de enclave militar" en zona de fronteras, que inhibió la potencialidad de la integración y desarrollo de las actuales provincias de Arica y Parinacota.

Esta concepción se mantendrá no sólo durante los 17 años del período autoritario, sino que se extenderá en el período de transición democrática, hasta ahora julio de 2006. Chile, o de manera más precisa, el resto de Chile, transita desde hace 16 años en el mundo de la globalización, los Tratados de Libre Comercio, la modernización y la creación de una gran plataforma de infraestructura y carreteras viales de conexión. De ahí tan dispar desarrollo entre el Chile del sur de la quebrada de Camarones con el de las dos provincias del extremo norte.

En Arica y Parinacota hemos vivido lo opuesto, las trabas establecidas por el centro político para el desarrollo libre del comercio, el desarrollo inmobiliario y urbano, el desarrollo de la industria con nuestros vecinos bolivianos y peruanos y con el resto del continente. No vivimos en el mundo de la globalización, pese a nuestra privilegiada posición geográfica estratégica. Esto no es casualidad: la lógica de defensa está asociada a la lógica de integración al desarrollo nacional y a la integración económica, social, cultural y política inter regional..

En Arica y Parinacota hemos vivido durante los últimos 33 años con el predominio de la lógica de "enclave" sustentada por el Estado central expresada en la visión de la defensa de la soberanía en zonas de fronteras, lo que ha conllevado a la par, el excesivo centralismo de la mirada a nuestra región.

Sin embargo, un giro en esta concepción lo dará el Estado chileno el año recién pasado, en un hecho que cuenta con la presencia del Presidente de la República Ricardo Lagos Escobar y del Comandante en Jefe del Ejército chileno Juan Emilio Cheyre Espinosa.

Hablaremos de aquello que se constituirá en el hecho más relevante de Arica y Parinacota, en los últimos 50 años de su historia, en un próximo artículo.

22 junio, 2006

Jueves 22 de junio de 2006
No hay mañana sin ayer (IV)

Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social


Afirmamos en artículos anteriores, que desde 1929 hasta 1958 hubo una concepción de defensa de la soberanía en la zona de fronteras, la que hemos denominado, arbitrariamente, de "enclave o posicionamiento militar", que es coadyuvante para la integración tardía de Arica al desarrollo nacional, marcado desde los años 30 por el consenso de la sustitución de importaciones e industrialización del país.

Que ambas lógicas se revierten en Arica en 1958 a partir de la intervención y apoyo de Carlos Ibáñez del Campo expresada en la creación de la Junta de Adelanto de Arica y en una nueva política de defensa de la soberanía, caracterizada por el fuerte impulso del desarrollo de Arica y la Integración económica industrial, comercial, turística y cultural con los países vecinos y del Pacto Andino.

A partir del año 1973, se reposicionará nuevamente la lógica de defensa de la soberanía nacional que pone énfasis en el enclave y posicionamiento militar, inhibiendo el desarrollo de la zona de fronteras y la integración. Augusto Pinochet impondrá dicha visión por su doble rol de Presidente de la Junta Militar y de Jefe de las FF.AA.

No es menor decir, que esta lógica se consolidará también en la propia ciudadanía de la región, a partir del fantasma de la guerra con nuestros vecinos, entre los años 1973 y 1978. Estos hechos conmovieron a las ciudadanas y ciudadanos y no pasaron inadvertidos para nadie.

Deseo exponer tres elementos en torno a estos hechos.

1) Entre 1929 a 1973, lo que caracteriza las relaciones en la región es la armonía y la paz, exceptuando la tensión producida por el diferendo del Lauca en 1962.

2) La guerra siempre será la prolongación de la política por otros medios. Y en esos momentos existía un gobierno militar de corte nacionalista en el Perú y un gobierno militar de derecha en Chile.

3) Nadie podría aseverar que los ánimos guerreros y expansionistas provenían de las fuerzas peruanas, ni tampoco chilenas. Pero no es un hecho menor, para un país vecino, ver que la ciudad de fronteras, más próspera industrialmente de Chile, se desmantela de la noche a la mañana. ¿Si Tacna que se ve próspera, comenzara un desalojo masivo, no veríamos aquello como una alerta, como una preparación bélica? Esto no es un hecho baladí.

La guerra será siempre la incertidumbre para los pueblos y la paz será la certidumbre.

11 junio, 2006


Jueves 8 de junio de 2006
No hay mañana sin ayer (III)

Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social

Integrada tardíamente al desarrollo nacional y con un fuerte apoyo del Estado, Arica pasará por un proceso creciente de industrialización, de creación de universidades (la primera universidad se creará en 1961), y de desarrollo urbano. Grandes obras en la ciudad, como el estadio Carlos Dittborn, la plaza Brasil, el puerto de Arica, entre otras, se levantan aún como testigos de aquel tiempo de prosperidad.

No es menor decir que desde 1965 a 1973, fue la ciudad chilena (incluida Santiago), con mayor desarrollo industrial promedio.

Arica mantuvo el liderazgo nacional en la industria automotriz (Citroen, British Leyland, General Motors), electrónica (Geloso, Sony, Cantolla, Mellafe y Salas, IRT, Chilevisión), pesquera (Indo, Eperva), y turística (oferta turística diversificada de cinco estrellas a una red de micro empresas familiares de pensiones). Fue segunda a nivel nacional en la industria textil (Banvarte, Contex).

Aprovechando su clave posición geográfica estratégica, se expandieron las relaciones comerciales con Bolivia y Perú y el pacto Andino.

Las características de la época están marcadas por la prosperidad, la vida de calidad del departamento, sus habitantes y la paz.

Sin embargo, los sucesos trágicos de 1973, traerán para el Departamento de Arica consecuencias específicas. Se volverá a la lógica de concebir la visión de defensa de la soberanía, como un "re-posicionamiento de enclave militar" en la zona de fronteras. Esto traerá como consecuencia, el desalojo de toda la industria instalada en la ciudad, convirtiendo el barrio industrial en un verdadero cementerio. En la nueva concepción de defensa, el desarrollo industrial, se advertía como un peligro tentador en una zona de fronteras. Esto trajo como consecuencia el desmantelamiento y cierre de la experiencia de descentralización más importante del Estado chileno en el Siglo XX, la Junta de Adelanto de Arica.

Comenzará el decaimiento económico estructural de Arica y Parinacota que hasta hoy caracteriza a ambas provincias. Los sectores que prácticamente no sufren daños fueron el comercio y la industria hotelera, especialmente las residenciales, dado que la multitudinaria presencia militar activó ambas actividades.

Con el propósito de proyectarnos hacia el porvenir, continuaremos el análisis el próximo jueves.

01 junio, 2006

Jueves 1 de junio de 2006
No hay mañana sin ayer (II)
Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social

La futura Región de Arica y Parinacota estará eternamente agradecida del Presidente Carlos Ibáñez del Campo.

Es que acogió el clamor de ariqueñas y ariqueños que muchas veces viajaron a la capital -en la década del 50-, a reunirse con él o sus designados, con la Comisión de Defensa del Senado y con el Ministerio de Guerra de la época. Así fue como creó la Junta de Adelanto de Arica (JAA); estimuló económicamente a la región, saldando aquella deuda histórica de desconexión de Arica al desarrollo nacional.

Ibáñez del Campo, a la vez, revirtió la lógica del "enclave o posicionamiento militar" como eje de visión de defensa de la soberanía en la zona fronteriza, estimulando una concepción de integración y desarrollo de Arica en la subregión del continente, posicionando a Arica como plataforma de desarrollo industrial, turístico, comercial y agrícola, entrelazada con los países vecinos y los países de la subregión continental.

Pudo lograr ambas cosas por su doble rol de Presidente y jefe de las Fuerzas Armadas.
En 1958, Carlos Ibáñez del Campo, integró definitivamente a Arica en el proceso de desarrollo que el país transitaba 30 años antes, creando la JAA, la que hoy no tiene ningún símil, en los diversos organismos existentes en la actualidad en Arica y Parinacota.

Una de las características esenciales de la desaparecida Junta de Adelanto, fue haber sido una de las primeras experiencias de descentralización del Estado y la más importante realizada en Chile en el siglo XX. Incluso hasta hoy.

Afirmamos lo que exponemos en tanto que la JAA tenía presupuesto propio, definía su propia estrategia de desarrollo para la región -en ese entonces Departamento de Arica-, y poseía algo que los gobiernos regionales todavía no alcanzan: los consejeros eran elegidos sectorialmente por el voto ciudadano (hoy los designan los partidos políticos), y parte de los impuestos quedaban en la región (Departamento de Arica).

La experiencia de descentralización que tuvimos en el pasado en los aspectos señalados, es una demanda futura de los gobiernos regionales, incluido el nuestro, que tendremos próximamente.
Indagaremos más sobre el impacto de la JAA, en la calidad de vida de los ciudadanos y el entorno de Arica y Parinacota.

25 mayo, 2006

Jueves 25 de mayo de 2006

No hay mañana sin ayer (I)

Por Hermann Mondaca Raiteri, escritor y cientista social

En este artículo -de siete partes-, intentaremos rescatar parte de nuestra historia para proyectar el porvenir.

En una línea de tiempo desde 1929 a la fecha analizaremos transversalmente, cuatro factores y su incidencia en las tierras de Arica y Parinacota. a) La visión de la defensa de la soberanía en esta zona fronteriza b) La vinculación al desarrollo nacional c) la descentralización y d) El apoyo del Estado central.

Se puede advertir que desde 1929 hasta el año 1958, Arica no estuvo integrada al desarrollo nacional por el cual transitaba el resto del país. En efecto, desde los años 30 el país avanzaba consensualmente por el proceso de sustitución de importaciones, el fomento de la industrialización estimulado por Corfo y el desarrollo de las universidades. Sin embargo, el centro político mantenía esta futura región -antiguamente Departamento- aislada del desarrollo nacional. Concebida esencialmente como una zona de "enclave o posicionamiento militar", que entendía que nuestra visión de la defensa de la soberanía se construía sólo sobre la base de la presencia militar, el centro político mantenía una fuerte tendencia a aislar a Arica del desarrollo nacional. El centralismo era excesivo, un solo ejemplo que grafica los hechos anteriores: el sueldo de los gobernadores de Arica era cancelado hasta la década del 50, por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

En 1952, el Presidente Carlos Ibáñez del Campo, activará el comercio y turismo de la ciudad con la creación del Puerto Libre, experiencia que si bien le otorga un grado de alivio económico a la ciudad, era contradictoria al desarrollo nacional marcado precisamente, por la sustitución de importaciones.

Sin embargo, en 1958, Carlos Ibáñez creará la Junta de Adelanto de Arica, JAA, y con ella conectará a Arica al desarrollo nacional que tenía el resto de Chile, e impulsará una nueva concepción de la soberanía nacional a partir de la integración de Arica al desarrollo nacional y a la sub región del continente.

La Junta de Adelanto de Arica, hasta hoy está presente en el imaginario colectivo de nuestra ciudad. Pareciera que mucho se ha hablado de ella, sin embargo, aún hay mucho que hablar. Intentaremos aprender de aquello, que es una base de nuestro porvenir, en la continuación de este artículo.
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