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24 abril, 2007

Existe un mega proyecto Bicentenario en Arica

La Estrella de Arica, Miércoles 25 de abril de 2007


El escritor y cientista social Hermann Mondaca afirmó que la iniciativa la impulsa el Ejército
Pamela Cousins

En la cima del histórico peñón se construiría el Museo Parque del Encuentro del Morro de Arica, gracias a una iniciativa del Ejército de Chile.

El escritor y cientista social Hermann Mondaca manifestó que el Ejército de Chile en conjunto con el Grupo Proceso están impulsando el mega proyecto Bicentenario del Museo Parque del Encuentro del Morro de Arica.

Se trata de una iniciativa que se construiría a escala monumental en la planicie del Morro, que cubre casi 100 hectáreas, desde la cima del histórico peñón hasta el actual Fuerte Ciudadela, pasando por las poblaciones que colindan la subida Este hacia la playa.

El mega proyecto museográfico comenzó su elaboración en octubre de 2005, a partir de la política institucional de integración, desarrollo, democracia y disuasión definida para la Región de Tarapacá, por parte del Ejército de Chile.

Según Mondaca, el ex comandante del Regimiento Rancagua, Humberto Oviedo, entregó el master plan conceptual a la ciudad de Arica como un regalo el 7 de diciembre de 2005.

Posteriormente, la Comandancia en Jefe del Ejército de Chile lo derivó a la Corporación de Patrimonio Histórico Militar que está recolectando los fondos públicos y privados para poder realizar el anteproyecto que tiene un costo de 95 millones de pesos aproximadamente.

PATROCINIOS

En la Región, el mega proyecto cuenta con el patrocinio de la Dirección de Archivos, Bibliotecas y Museos (DIBAM); de la Gobernación Provincial y de la Municipalidad de Arica.

Además, fue incorporado a la comisión de la Estrategia de Desarrollo que dirige la Universidad de Tarapacá y está incorporado como tal como uno de los proyectos emblemáticos de la Región para el Bicentenario.

Mondaca comentó que la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) y el nuevo Gobierno Regional podrían contribuir con fondos especiales para materializar esta importante iniciativa con miras a celebrar los 200 años de Independencia de Chile.

"Es el proyecto Bicentenario más avanzado con que cuenta la nueva región, por lo que esperamos encontrar el apoyo necesario, pues ya tenemos el master plan y los terrenos para ejecutarlo", aseguró el cientista.

El Museo Parque del Encuentro beneficiaría específicamente a la comunidad ariqueña, y estimularía su patrimonio cultural, beneficiando a los actores del comercio y del turismo local. "Sería tremendamente atractivo para la XV Región", enfatizó.

07 diciembre, 2006


Herederos del Cuarto de Línea

Por Hermann Mondaca Raiteri
La Estrella de Arica, Jueves 7 de diciembre de 2006


La identidad cultural de Arica se compone de varias y ancestrales diversidades culturales. Ese es el elemento que la enriquece. Un componente de dicha identidad es la relación con el Regimiento Rancagua. Su presencia en Arica y Parinacota ha sido, y es, gravitante y en algunos momentos de la historia regional determinante.

El Regimiento Rancagua es heredero del batallón Nº 4 de infantería, formado en la Patria Vieja. Participó en la batalla de Rancagua, al mando del coronel Luis Carrera; trató de romper el cerco realista que acosaban al libertador Bernardo O'Higgins en el sitio de Rancagua. Lo más conocido por la ciudadanía de Arica es su relación con los hechos heroicos de la toma del Morro, el 7 de junio de 1880. Sin embargo, su historia está estrechamente ligada a las luchas libertarias, participando en la batalla de Maipú que selló la Independencia de Chile. Formaría parte del Ejército Libertador del Perú comandado por el general Juan José de San Martín, libertador de Chile, Perú y Argentina.

En 1821, los cuartinos al mando del coronel inglés Guillermo Milller, quien sería mariscal del Perú y símbolo de la Infantería de Marina de la Armada de Chile, desarrollaron una epopeya en Arica, Tacna, Moquegua, contra las tropas españolas realistas, logrando las victorias de Mirave y Torata, que junto a la de Felipe El Real, durante el sitio al Callao, fueron honores del Rancagua. Conquistada la Independencia del Perú, el Cuarto de Línea retornó a Santiago. A sus filas se unió un grueso contingente de peruanos y afrodescendientes que lucharon por la Independencia del Perú. Con ellos fue el músico peruano José Bernardo Alcedo, autor del Himno Nacional del Perú, quien inmortalizó también el Himno del Rancagua, sellando en su letra esta gesta libertaria y emancipadora de América.

Hoy encontré un artículo que mi abuelo Alfredo Raiteri Cortés escribió en 1962, en el diario La Concordia, con ocasión del aniversario del Regimiento Rancagua. Cuarenta y cuatro años después, escribo estas líneas a cuatro manos y dos corazones, para reconocer a oficiales, suboficiales, clases, soldados y soldadas, llamados a ser héroes y heroínas del siglo XXI, en un marco de integración, desarrollo, democracia, paz y encuentro, que al mando de su comandante, el coronel Humberto Oviedo Arriagada, celebran hoy un nuevo aniversario de esta legendaria unidad, que pertenece el alma de Arica.

19 octubre, 2006



Las bases de Venezuela en Bolivia

Por Hermann Mondaca Raiteri
La Estrella de Arica, Jueves 19 de octubre de 2006

Hace algunos días la pauta informativa nacional estuvo determinada por las eventuales bases que Bolivia instalaría en distintos puntos de su territorio, a partir de un tratado con Venezuela. Indudablemente que dicho tema fue puesto en el tapete público con el objeto de incidir en el voto de Chile para la designación de un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Esta situación ha motivado inquietudes de nuestros vecinos peruanos y de los paraguayos, que también poseen fronteras con Bolivia. Una actitud más cauta de brasileños y argentinos que se involucran con el acuerdo entre Venezuela y Bolivia.

En Chile, esta situación motivó diversas declaraciones que en la mayoría de los casos magnificaron el acuerdo. No fueron pocos los que desataron opiniones alarmistas, incluso destempladas. En un programa de televisión, el director del Centro de Estudios Internacionales de la UC y ex comandante en jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, otorgó una opinión clara, precisa y contundente al respecto, que redimensiona las proporciones del acuerdo bilateral y otorga serenidad en relación al tema: "Hoy, Venezuela y Bolivia no constituyen para Chile un problema militar".

Es decir que no es para Chile una preocupación militar el convenio de colaboración entre Venezuela y Bolivia, o dicho de otra manera que el desarrollo del profesionalismo y tecnología de nuestro país nos permite aseverar que poseemos una capacidad disuasiva tal, que no constituyen ambos países un problema militar.

A renglón seguido, situó el problema en apoyar los procesos de estabilidad de los vecinos bolivianos como el problema principal. Efectivamente, el principal problema para el impulso y desarrollo de una política de integración en esta región del continente, pasa por apoyar los procesos que estabilicen el Estado, la economía, y la democracia boliviana, propiciando la búsqueda de consensos sociales que puedan aminorar la pobreza y las desigualdades sociales y étnicas y, sobre todo, confiar en la capacidad de estadistas que puedan demostrar sus autoridades para lograr los cambios votados por mayoría nacional.

Acoger el llamado a la inclusión y de alejamiento del sectarismo recientemente realizado por la Iglesia Católica de Bolivia, parece ser un sabio consejo. Persistir en la integración, en el fortalecimiento de la democracia y en los avances hacia el desarrollo, es el camino recomendable. En esa dirección, el intercambio bilateral entre el Ejército boliviano y el chileno, se verá fortalecido con la próxima visita al vecino país que el comandante en jefe del Ejército, general Oscar Izurieta, realizará a inicios de noviembre.

08 septiembre, 2006

Distinción del Ejército a Hermann Mondaca Raiteri

En ceremonia realizada en el Regimiento Rancagua de Arica, en el día de hoy 8 de septiembre de 2006, el Comandante de la Unidad, Coronel Humberto Oviedo Arriagada, entregó un diploma de distinción al escritor, director de TV y cientista social ariqueño Hermann Mondaca Raiteri.

La distinción se realizó en el marco del día del Reservista, fecha que fue destacada en mensaje leído del Comandante en Jefe del Ejército de Chile, General Oscar Izurieta Ferrer.

El Coronel Oviedo destacó la distinción a Mondaca Raiteri, por “haber formado parte de una generación pionera de estudiantes soldados en dicha unidad, por su aporte al proyecto museográfico "Museo Parque del Encuentro del Morro de Arica", a la identidad cultural regional como autor de las “Crónicas y Leyendas de Arica y Parinacota”, por la promoción de los valores ciudadanos y por su aporte al desarrollo de Arica. Mondaca Raiteri, por su parte destacó que “era un honor recibir esta distinción del Ejército de todos los chilenos”.
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25 abril, 2006


ARICA Y PARINACOTA XV REGION DE CHILE

Hugo Rueda V.

Con 90 votos a favor y 11 abstenciones, se aprobó en la Cámara de Diputados la creación de la XV Región de Arica y Parinacota, derrotando por fin la obra indigna del dictador Augusto Pinochet, general traidor y ladrón, junto a los militares golpistas, que al ejecutar la regionalización del país, privilegiaron a Iquique como capital de la I Región, para llevar a cabo su concepción geopolítica de entregar Arica frente a un conflicto bélico con Perú, situando las primera líneas defensivas en la quebrada de Camarones.

Los verdaderos gestores de este triunfo, son los miles de ariqueños que pese a la destrucción de la industria ariqueña, la desaparición de la Junta de Adelanto de Arica, enfrentaron la cesantía y la represión, resistiendo la conversión de la ciudad en una plaza militar de la que se intentó expulsar a la población civil, y en la que las arbitrariedades y la política de ocupación principalmente del Ejército, intentaron cercar por hambre y falta de trabajo a miles de familias, donde muchos de sus jefes de hogar se vieron obligados a migrar a trabajar a Iquique y a otras ciudades, con la consiguiente división familiar y desarraigo de su tierra.

Con la transformación de Arica, de una ciudad de tránsito del tráfico y exportación de cocaína en una ciudad de alto consumo, quedó demostrado que en una ciudad rodeada de regimientos y ocupada militarmente, fueron los uniformados los que se hicieron cargo del negocio de la droga y el lavado de dinero, utilizando también este factor como un arma de destrucción de la sociedad civil.

El consumo de droga vinculado inexorablemente al surgimiento de la delincuencia y la corrupción de la juventud, era un ambiente propicio para la perpetuación del poder dictatorial en Arica y el resto del país, sin embargo esos planes fueron abortados por la derrota en el plesbicito, donde los iquiqueños a pesar de haber sido privilegiados, le dieron la espalda a Pinochet, sumándose a las fuerzas democráticas que lo derrotaron políticamente para sacarlo del gobierno y paulatinamente destruir su poder en todo Chile.

Esperamos que la recuperación de la autonomía y descentralización que significará ser nueva región, le permitan a Arica volver a ser una ciudad pujante en la lucha contra la pobreza y por el desarrollo e integración económica trinacional, aprovechando su privilegiada situación fronteriza, llevándonos a los ariqueños a nuevas utopías para convertirlas en logros, que hagan de nuestra querida ciudad, digna de la consigna que cantamos en su himno y sentimos en nuestros corazones de "Arica, siempre Arica, siempre Arica hasta morir".

07 marzo, 2006

Martes 7 de marzo de 2006

Regalan libro a generales
Ejemplar de autor ariqueño Hermann Mondaca Raiteri

En una ceremonia interna en el Regimiento Reforzado N-4 "Rancagua" les fue entregado, a las máximas autoridades castrenses de Chile y Perú, una edición especial del ejemplar del libro "El Cuarto de Línea en su rol en la independencia del Perú y la Libertad de América", del ariqueño Hermann Mondaca Raiteri.

El comandante en jefe de la IV División de Ejército, general de Brigada Jorge Fuenzalida y el comandante del Regimiento N-4 "Rancagua", coronel Humberto Oviedo, hicieron entrega del ejemplar al comandante en jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre, al jefe de Estado Mayor, general de Ejército del Perú, Ureas Prado La Rosa y a todos los generales del vecino país.

Mondaca dijo sentirse honrado. "Me siento muy halagado que un libro de mi autoría lo hayan elegido como obsequio para los generales", dijo el escritor.

Precisó que la visita de los máximas autoridades castrenses en el acto realizado ayer en la cima de Morro tiene un significado de unión e integración, "Es uno de los eventos más trascendentales ocurridos en Arica", afirmó Mondaca.
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06 noviembre, 2004

LA CAMINATA DEL 7 DE JUNIO

Como parte de las tradiciones ariqueñas, los estudiantes realizabamos en el liceo una preparación paramilitar, para luego efectuar una simulación del asalto y toma del Morro de Arica por las tropas chilenas en la guerra de 1879 contra Perú y Bolivia, que permitió anexar la ciudad de Arica al territorio nacional.

Se realizaban marchas militares y preparación física para aprender a recibir órdenes y disciplina. Luego el día y hora señalados en la historia, se acampaba entre cerros de arena desde donde se iniciaba la caminata vestidos de uniforme, con mochilas y cantimploras, recorriendo varios kilómetros de desierto en medio de la oscuridad de la noche para llegar a la luz del día con los pies destrozados por el roce de las botas con la arena y el sudor, y llenos de ampollas hasta el Morro donde se efectuó la última batalla, la actividad culminaba en un desfile militar en el acto conmemorativo junto a las fuerzas armadas y frente a las autoridades y público masivo que se reunía a los pies del morro el 7 de junio a recordar esta gesta. (Extracto de "A 30 años del nacionicidio en Chile"). También hay un artículo de Eduardo Guerra, en http://www.infoarica.cl/tombrad/caminata.htm alusivo a la caminata.
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19 febrero, 2004


SI DESEAS LA PAZ, PREPÁRATE PARA LA GUERRA

Estando en pleno gobierno estudiantil, el Ejército inauguró en 1969 un programa especial de conscripción militar voluntaria entre los estudiantes secundarios del liceo de Arica. Lo vimos como la gran oportunidad de conocer el manejo de las armas y la preparación que tanto necesitábamos para defender nuestros ideales democráticos, patrióticos y libertarios.

Hasta ese momento era tradición en Chile que los estudiantes secundarios pasaran a la “reserva sin instrucción” por su condición de estudiantes y ninguno quisiera hacer el servicio militar, buscando por el contrario la forma de “sacárselo” al cumplir 18 años, aludiendo múltiples razones de salud, baja estatura, hijo de madre viuda, etc.

El núcleo dirigente estudiantil dimos un paso al frente y muchos estudiantes junto con nosotros lo hicieron. Teníamos sólo 16 años, pero la decisión y la energía necesaria para afrontar esta responsabilidad en consecuencia con nuestros ideales.

Durante dos años, teníamos clases en el liceo por la mañana hasta medio día, almorzábamos, nos colocábamos el uniforme y nos íbamos al regimiento Rancagua a recibir la instrucción entre la 14:00 y las 18:00 hrs. de lunes a viernes.

Las vacaciones de invierno y verano, las dedicamos a realizar campañas fuera de la ciudad, al interior de Arica en la precordillera.

Conocimos la estructura interna de las FFAA, sus mandos, sus códigos militares, su disciplina, su entrenamiento, su doctrina e ideología y por supuesto el manejo del armamento de servicio.

Nos dimos cuenta de la división social entre oficiales, suboficiales, clases y soldados, no sólo por una cuestión jerárquica y disciplinaria, sino por una cuestión social y política vinculada al origen familiar, nivel educacional, económico y cultural e ideológico.

Quizás lo que más nos impactó, fue el profundo desprecio de los militares hacia la sociedad civil y la clase política. Nos percatamos de un profundo resentimiento militar, en el que se sentían herederos y únicos tributarios del patriotismo, el heroísmo y el manejo eficiente del Estado o de las cuestiones de Estado vinculadas al interés nacional.

Los únicos capaces de defender al país desde sus cuarteles frente a una amenaza vital de la nación toda. La clase política y dirigente era corrupta e indisciplinada, carente de voluntad y de patriotismo.

La disciplina y la obediencia se inculcaban y obtenían a través del castigo físico, la presión psicológica, la humillación y el ridículo.

Nosotros éramos soldados transitorios, pues nos esperaba un futuro profesional, cumplido nuestro servicio militar y éramos desde ese punto de vista, futuros representantes de esa sociedad civil que nuestros oficiales tanto despreciaban.

Como soldados, nuestros aliados naturales fueron los clases, cabos y sargentos instructores que se sintieron identificados con nosotros por nuestro valor de enfrentar, desafiar y en más de una oportunidad desobedecer a los oficiales, incluso poniéndolos en ridículo, al vencer su prepotencia y colocando en evidencia su ignorancia.

La oficialidad era admiradora del nazi fascismo alemán de quienes se sentían herederos, sintiéndose orgullosos de tener fotos de Römmel o Hitler en sus casas. Esto era congruente con las marchas militares alemanas como Lily Marleen que se cantaban y amenizaban los desfiles militares y que nosotros aprendimos durante la instrucción.

Podíamos esperar entonces, la aplicación de torturas, como parte de los métodos normales de instrucción en una simulación de guerra. Sabíamos que como parte del entrenamiento, en algún momento seríamos víctimas de un asalto por fuerzas especiales o boinas negras, que nos harían prisioneros y nos proporcionarían castigo físico.

Tuvimos entonces la precaución de guardar balas de guerra en nuestras botas cada vez que realizamos maniobras y entrenamientos de tiro con fusil y ametralladoras. También organizamos grupos de contrainteligencia que estando en campaña, nos deslizábamos cautelosamente “a punta y codo”, luego que se apagaba la luz del campamento y se ordenaba dormir, hasta la carpa de los oficiales a escuchar la planificación diaria.

Así fue como nos enteramos una noche que al día siguiente seríamos atacados mientras dormíamos por un comando de fuerzas especiales, previa colocación de trotil (explosivo de instrucción) alrededor de nuestras carpas, que explotarían a las 12 de la noche, situándose dos camiones a 50 metros que encenderían reflectores para deslumbrar a los soldados que despertarían y tratarían de salir, saltando los comandos y corriendo hacia las carpas a tomar prisioneros de guerra para luego realizar los interrogatorios.

Instruimos así a nuestros compañeros de dormir vestidos y con las botas puestas, intercambiar sus fusiles para evitar su identificación por el número de serie, colocar balas de guerra en los depósitos de los fusiles y pasar el seguro, limpiar la trinchera frente a las carpas, utilizada para evacuar desperdicios pero que esa noche sería utilizada de parapeto, donde tendrían que saltar una vez escuchadas las explosiones, sacando el seguro y disparando al aire en dirección a los camiones.

Derrotamos así el factor sorpresa del ataque, y los comandos subieron a los camiones más rápido de lo que bajaron, huyendo con destino desconocido.

Fuimos formados por secciones y nuestros oficiales nos amenazaron con pasarnos a Concejo de Guerra por faltas a la disciplina militar si no delatábamos a los organizadores de esta sorpresiva resistencia. Sin embargo nadie habló. No sirvió de nada que olieran las recámaras de los fusiles que habían disparado porque nadie tenía el suyo y no se podía responsabilizar ni individualizar a los autores de los disparos.

Así las cosas nos mandaron a dormir. Pero esta vez a las tres de la mañana, nos sacaron de las carpas semidesnudos y nos subieron a camiones para ir a dejarnos a varios kilómetros del campamento al que tendríamos que volver eludiendo emboscadas del “enemigo” que tendría dispuestas ametralladoras punto 30 y morteros con los que dispararían si éramos sorprendidos.

A la mañana siguiente, a diferentes horas, llegó cada una de las escuadras sin novedad, pero nos esperaría el plan de instrucción intensificado como represalia. Pero el cansancio de la falta de sueño y el esfuerzo de la caminata no fue impedimento para cumplir con las exigencias de ese día, pues saboreamos la victoria, nuestra primera victoria militar y de inteligencia.

Conocimos en esa experiencia militar, a quienes serían protagonistas años más tarde del golpe de estado y la dictadura militar fascista de diecisiete años a partir del 11 de septiembre de 1973.

Augusto Pinochet Ugarte que era general de la Sexta División de Ejército con sede en Iquique nos visitó y presenció nuestra instrucción e inspeccionó nuestras tropas.

Luego de la renuncia del general Carlos Prats en 1973, fue nominado Comandante en Jefe del Ejército. Poco tiempo antes de este acontecimiento, había leído el libro “Geopolítica” que escribiera para la Academia de Guerra en 1968. De su lectura concluí sin equívocos su ideología fascista. Por eso cuando el dirigente del Mapu, Carlos Bau nos visitó en Arica le pregunté acerca de su confiabilidad y su respuesta fue que era constitucionalista. Nunca pude aceptar que un hombre cambiara su ideología en tan poco tiempo. El golpe de Estado me daría la razón y el propio Bau como tantos dirigentes, comprobaría en carne propia su error de evaluación, pues fue hecho prisionero y torturado en la Academia Aérea en Antofagasta, donde fue brutalmente asesinado Eugenio Ruiz-Tagle.

Agustín Toro Dávila fue el Comandante del Regimiento Rancagua y más tarde sería el primer ministro de Agricultura de la Junta Militar y luego Rector Delegado de la Universidad de Chile. Haciendo nuestro servicio militar, “se nos ofreció” comprar su libro “Síntesis histórica militar de Chile”, del que recuerdo como interesante la descripción de las tácticas guerrilleras de los combatientes araucanos contra los españoles.

Odlanier Mena Salinas fue Jefe del Servicio de Inteligencia del Regimiento Rancagua, luego como consta en la página Web del Ejército de Chile, comandante del Regimiento Rancagua de Arica:

Posteriormente sería Jefe de la Central Nacional de Inteligencia reemplazando a Manuel Contreras.

Pero también conocimos y en este caso mantuvimos una estrecha amistad con varios de los clases, sargentos y cabos que fueron nuestros instructores y que colaborarían con nosotros ya incorporados a la vida civil.

Faltaban aún por escribirse nuevas páginas de nuestras relaciones cívico-militares durante el gobierno de la Unidad Popular, donde nuestra experiencia se podía resumir con una frase de José Martí: “Conozco al monstruo porque viví en sus entrañas”. (Extraido de: "A 30 años del nacionicidio en Chile").
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